
Para aquellos que no la conozcan, la mujer de la fotografía es Marian Keyes. Pero más sorprendente que el hecho de que en todas y cada una de las fotografías que puedes encontrar de ella con Google aparezca con un gesto tan extremadamente risueño que parezca que ha utilizado para sonreír el truco de Bart Simpson y su vaselina en los dientes (si el gesto no es fingido y la risa realmente alarga la vida, esta mujer será muy longeva, ello es seguro...) es la maravillosa capacidad que tiene para contar historias bastante cotidianas (bueno, unas más que otras) de una forma tan divertida e incluso adictiva para el lector.
Y es que desde que he descubierto a esta fantástica escritora por casualidad (primer libro adquirido: "Rachel se va de viaje"; motivo de la compra: título extraño que llamó mi atención - ¡y precio!), no he podido evitar adquirir todo libro suyo que he encontrado. Labor en la que me han ayudado mis queridísimas antiguas compañeras de estudios (y de viaje... ¡ejém!... "educativo" a Mallorca, cómo olvidar esto).
Ni que decir tiene que la literatura escrita por esta mujer no pasará a los anales de la historia por su riqueza léxica, su belleza plástica o su estructuración innovadora de contenidos (al fin y al cabo, no olvidemos que su obra está recomendada en la revista Cosmopolitan), pero desde luego, ni su obra es tan estúpida y superficial como se podría pensar a priori (no necesito volver a mencionar dónde está recomendada, ¿verdad?), ni he encontrado muchos libros que me haya resultado tan placentero y divertido leer, de eso podéis estar seguros...