
Para aquellos que no reconozcan esta imagen, es la portada o carátula (whatever you wish) de la película "Dos tontos muy tontos". He considerado bastante apropiado utilizarla, máxime cuando de lo que quiero hablar es del sistema educativo español.
Este fin de semana ha tenido lugar una manifestación en contra de la nueva ley sobre la educación, la L.O.E., la cual ha conseguido dejar a todo el mundo descontento, pero a diferencia de la última reforma sobre educación propuesta (curiosamente, por el partído político de la oposición), en este caso, según de qué sector poblacional se trate, se critica uno u otro aspecto. Por un lado, están aquellos que critican que la reforma no es todo lo arriesgada y... "visceral" que debiera, que se ha quedado en medias tintas; por otro, están lo que critican el que se hagan reformas con tan poco tiempo distanciándolas (obviamente, aquellos que han hecho la última); por otro, aquellos que defienden el derecho a una educación moral clásica (con esta exigencia es que me mondo directamente). Y por supuesto, están aquellos que critican de oídas, sólo por el hecho de entrar al trapo (que, oye, hablar del tema es mucho más gratificante -al menos desde un punto de vista "soy cultureta, tía"- que de fútbol o Gran Hermano, aunque no tengas ni idea de lo que estás diciendo). Y los que, con tal de hacer huelga y no ir a clase...
Pues bien. Yo no estoy en condiciones de criticar esta ley, pues más que nada no estoy al tanto de sus pormenores. Pero desde luego sí tengo una opinión bastante formada al respecto de alguno de sus aspectos y, sobre todo, de alguno de los aspectos del revuelo que se ha formado a su alrededor.
Sobre ella, diré que no creo que el secreto del éxito educativo radique realmente en una u otra reforma. Evidentemente, siempre se puede intentar mejorar el sistema, pero no creo que sea ésta la clave del fracaso escolar, sino más bien otros aspectos como el criterio de selección del personal docente (¿cuántas pruebas psicológicas? ¿Cero?) o la libertad que se les otorga para adoptar medidas disciplinarias (totalmente nula también, de ello se encargan las amenazas y las agresiones de los bienamantes padres).
En cualquier caso, lo que más curioso me parece son las críticas. Curioso porque las que menos trascendencia han tenido son las que realmente deberían ser tenidas en consideración, pues son los propios estudiantes los afectados por esta ley y su opinión la más ignorada. Y precisamente es esta opinión la única que realmente no puedo criticar, pues se basa primordialmente en el contenido general de la ley.
En cambio, las opiniones de otras facciones como el Partido Popular o el Foro de la Familia + Iglesia Católica me parecen como mínimo cuestionables...
El primero critica el hecho de cambiar el sistema educativo demasiado pronto desde la última reforma... ¿De qué me suena? ¿Es que el tiempo que esperaron ellos fue suficiente? Desde mi punto de vista, no. Aunque debo decir en este punto que no estaba en absoluto de acuerdo con la reforma hecha en su momento por el gobierno de Felipe González. En cualquier caso, este fantástico "donde dije digo digo Diego" derechista pues como que le otorga una credibilidad crítica digna de admiración: tan escasa como las reservas de agua este año...
El segundo "tándem"... Bueno, qué decir de ellos. Procurando no dejarme llevar por mis arcadas crónicas provocadas por estas buenas gentes de moral elevada y cuyo criterio es el único válido y fiable (el sarcasmo es la mejor terapia, probadlo en casa), en este tema lo único que se les puede reprochar es, digamos "barrer para a casa", aunque para ello tengan que hacer gala de un egoísmo y una falta de criterio justo inusitados. El hecho de exigir que la asignatura de religión tenga la importancia que pretenden me parece sencillamente ridículo, por dos sencillos motivos: primero, éste es un país laico, con lo cual no debería ser obligatoria ninguna materia de estas características; segundo, aún en el caso de ser optativa, es tremendamente injusto que sólo exista la asignatura de Religión Católica, pues existen otras muchas religiones que, si bien son minoritarias, también deberían tener el derecho de "existir" en el sistema docente, aunque sólo fuera en un número limitado de centros educativos y no en todos ellos (según las necesidades de la población). Se agarran al argumento de que los padres deben tener el derecho de elegir la educación moral que quieran para sus hijos... ¡¡¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!!! Si un padre quiere que su hijo se eduque en la moral católica, siempre tiene dos fantásticos frentes disponibles: el hogar y la propia Iglesia (¿qué ocurre con el catecismo?). Y, en cualquier caso, se supone que la labor educativa de los colegios tiene que ver con la adquisición de conocimientos... Lo que son temas de "moralidad", "civismo", etc., son responsabilidad de los tutores legales... Claro que es muy fácil delegar responsabilidades...