
Bueno... Un año más llega... Y como puede verse en el título que he elegido, no le doy demasiada importancia a este hecho... Nunca me he distinguido por ser especialmente supersticiosa; de hecho, más bien por serlo demasiado poco.
En cualquier caso, esperemos que, aunque sea con la burda excusa de cambiar de dígito en los almanaques, las cosas nos vayan a todos mejor en este recién estrenado 2006.
Al menos, por la parte que me toca, su primer dia me ha resultado como mínimo agradable, aunque no he visto a toda aquella gente que me hubiera gustado ver, y no he hecho algunas cosas que me hubiera gustado hacer (las mentes calenturientas acertarán sólo algunas de esas cosas...), pero ¡qué diantres!, me quedan 364 días y un segundo para resarcirme...
En fin, que tengáis todos un feliz año y que se cumplan todos vuestros deseos... Siempre que no se contrapongan a los míos, of course.