
Bueno, ya es una realidad. Hoy se consume todo posible rescoldo de esta Navidad.
Me han resultado sin duda extrañas. Las primeras Navidades que paso íntegramente en Lugo, el primer fin de año que celebro solamente en compañía de mis padres, el primer día de reyes que paso totalmente sola (en lo que a nivel familiar atañe, quiero decir)... Ha sido una Navidad que a priori se podría calificar de triste y solitaria... Curiosamente, me ha resultado más bien tranquila y apacible, puesto que, si bien no he podido estar con alguna gente que sí me hubiera gustado estar, tampoco he tenido que soportar la tediosa carga de mostrarme hipócritamente alegre y condescendiente respecto a elementos familiares... poco agradables.
Además una cosa ha me quedado nuevamente demostrada: los planes improvisados suelen ser los más satisfactorios. Cómo me alegro de haber salido finalmente el día de Fin de Año...
Y mañana, vuelta a la cruda realidad... Espero que el efecto rebote de estos días de juerga y desenfreno no se haga notar demasiado... No me favorece demasiado el aspecto de zombie.