
El fin de semana pasado he ido por primera vez al cine en bastantes meses (no soy muy dada a esta afición concreta: soy más hogareña cuando de ver una película se trata) a ver una película que en cuanto vi anunciada me llamó poderosamente la atención: Aeon Flux.
Cuando era una adorable jovenzuela adolescente, allá por los años noventa, recuerdo haber oído hablar en algunos medios (medios para freaks, podríamos decir, pero yo lo era un tanto... bueno, como ahora realmente) de una serie de animación emitida en la MTV. Dicha serie debía de ser bastante peculiar para la época, y no precisamente para niños, cosa que no se estilaba demasiado por aquel entonces. Desafortunadamente, y a pesar de querer hacerlo, nunca llegué a ver dicha serie.
Oh casualidad que, 7 u 8 años después, se estrene esta película...
La verdad es que no es en absoluto como esperaba... Supuse que su estética sería mucho más dura, recordando un poco a un típico universo futurista desértico y apocalíptico, al menos eso es lo que me habían inspirado las pocas imágenes que había visto de la serie de animación, aparte de una estética más... ¿grunge? En cambio, la película tiene una estética mucho más suave, muy futurista también, pero con formas mucho más suaves y armoniosas y en la que la naturaleza juega un papel fundamental. Curioso, por cierto, el toque oriental que tiene.
Pero lo más sorprendente es el argumento. ¡Es interesante! Existen más bien pocas películas de acción en las que puedes hacer una lectura más profunda del tema que tratan. Y sobre todo, no es evidente desde el principio.
Sin embargo, en cierto sentido me ha dejado un poquito de mal sabor de boca... No por ella misma, sino por la saga Tomb Raider, a la que soy (al menos lo era a los primeros videojuegos) aficionada, puesto que las comparaciones son odiosas, y esta película es todo lo que debería haber sido cualquiera de las dos protagonizadas por Angelina Jolie y no fue... Una lástima.
En fin, una grata sorpresa... Lo malo es que ahora tengo aún más ganas de ver la serie.