
¡Oh! Qué tremendo rebuzno... Resulta que era este fin de semana, y no el pasado, cuando se preparaba el macrobotellón a nivel nacional... Si bien, diré en mi defensa que en varios correos electrónicos que he recibido la convocatoria era para el fin de semana pasado... En fin, hasta yo me equivoco... Claro que mis errores no me hacen si no más humana y, en consecuencia, aún más encantadora...
Pero ya basta de adorarme a mí misma (by now at least). El tema es que a esta historia del botellón le han dedicado una curiosamente elevada atención mediática durante estos días. Sin duda me parece peculiar el enfoque que le han dado, bastante positivo si lo comparamos con la imagen que de él presentan normalmente...
No comentaré mi opinión al respecto, puesto que ya lo he hecho recientemente, y normalmente no disfruto repitiéndome (there are always exceptions, of course). Pero diré que me ha resultado muy sorprendente el tremendo apoyo encontrado por los borrachines potenciales (y no tan potenciales) en algunas ciudades, como Granada (de la cual se podría haber obtenido esta imagen el día después - no creo que haga falta que me pronuncie al respecto), en la que hasta carpas y barras han instalado, sobre todo si lo comparamos con otras ciudades en las que la represión ha sido realmente elevada... Y es que en ambos casos han dado argumentos teóricamente de peso (¿quién estará equivocado?, porque, ¿pueden posiciones tan opuestas ser correctas simultáneamente?). Cómo che cambia o conto segundo quen vai á feira...