
¡Cuántas cosas curiosas han ocurrido últimamente...! Estafas, desengaños televisivos, cambios en la política...
Para empezar, y es que no puedo sino mencionarlo en primer lugar porque hoy es ya efectivo este cambio, el programa de Mª Teresa Campos deja definitivamente de emitirse (sorry but I just can’t stand her). Personalmente, brindaré hoy por la noche con una copa de champagne. Por sus merecidas (tanto como su baja audiencia)... vacaciones, por supuesto...
Pero no es la única cuyo ámbito laboral va a cambiar... Y es que Bono, Joseph Bono se ha retirado del cargo que hasta la semana pasada ocupaba en el gobierno de este país. Una lástima, desde mi punto de vista. Tanto su experiencia como su importancia dentro del partido estoy segura de que se echarán en falta. Siempre nos quedará Maite...
No obstante, y ya en otro orden de acontecimientos, lo que más ríos de tinta (el cese de Lo que inTeresa no ha hecho correr ni regatos, pero no creo que sea como para sorprenderse) ha hecho correr han sido los escándalos por corrupción, tanto los últimos acontecimientos y descubrimientos relacionados con Marbella (y lo que se seguirá averiguando...) como la nueva noticia sobre estafas a la Seguridad Social con pensiones por invalidez fraudulentas en las que está supuestamente implicada... ¡Mª José Campanario! Francamente, tras oír esta noticia, la estupefacción y el ataque de risa se sucedieron a la velocidad del rayo. Al menos esta mujer puede ver esta historia con un enfoque positivo: tanto si es culpable como si no, se podrá hacer de oro a base de exclusivas sobre su odisea con la justicia...
Y cómo no mencionar también la demostración, a juzgar por las palabras de Berlusconi, de que Italia está llena de gilipollas... No le debe estar sentando muy bien esta derrota a este notantodopoderosodespuésdetodo personaje. Veremos cuánto tardan en llevarlo a los tribunales por sus dudosas gestiones político-empresariales...
Viendo noticias como éstas, ¿no es como para perder la fe en la naturaleza humana? En la fe en ella para la bondad, por supuesto; para el egoísmo tengo mucha y, además, férrea...