
Imagino que todos conoceréis esa típica/tópica sensación de ¡no puedo verlo! y no poder dejar de mirar... Ésa es la sensación que, hasta cierto punto (¡vaya si puedo dejar de verla!) me produce la cadena de televisión Antena 3.
No es que se distancie mucho de sus competidoras más directas en este sentido, pero en esta cadena tienen una habilidad tan marcada para ponerme del hígado... Plagiando programas son únicos... Creando personajes del tipo lamb for lambs como el Neng, por ejemplo, son irrepetibles... Destrozando programas son auténticos ases...
Hace ya un tiempo comenté cómo me resultaba sorprendentemente entretenido el programa de parejas presentado por Anabel Alonso y la, desde mi punto de vista, nefasta sustitución de ésta por el más joven de los gavilanes apasionados (una táctica muy propia de esta cadena, por otra parte). Vaya chasco deben haberse llevado, porque este chico ya no está en las tardes de esta cadena, y por contra ha vuelto Anabel con otro programa, cómo no, de parejas... Tal vez sea por el cambio de subtemática, pero yo diría que hasta cierto punto la química se ha diluido... Una lástima, pues siento cierta simpatía por esta adorable y simpática mujer, pero desde luego no será por Antena 3 por la que sienta pena...